Responsabilidad:
La persona natural es responsable de todas las obligaciones financieras y legales de su negocio.
Un solo dueño:
Generalmente, este tipo de empresa es ideal cuando hay un único dueño.
Facilidad de creación:
La constitución de una empresa como persona natural es más sencilla y ágil que la de una persona jurídica.
Registro:
Es necesario registrarse ante la Cámara de Comercio correspondiente, presentando documentos como el documento de identidad y el RUT.
Obligaciones:
Debe cumplir con obligaciones fiscales y tributarias, llevar contabilidad y emitir facturas, entre otras.